sábado, 4 de agosto de 2018





Mal de ojo.



Existen muchas creencias y definiciones inciertas sobre lo que es el “mal de ojo” y cuales son sus causas. Muchas definiciones hablan de personas que son capaces de hacer todo tipo de mal y provocar todo tipo de desdichas con tan solo una mirada. Nada de lo anterior es cierto. 

El “mal de ojo” existe, siempre ha existido y seguramente siempre existirá. Lo que ocurre y nos hace equivocar en su diagnóstico es que confundimos síntomas de “brujería, envidia, maldiciones, y otros tipos de males “intencionados por parte de quien lo desea provocar “al contrario de estas creencias sobre el “mal de ojo” el individuo que posee esta característica no tiene intención alguna de dañar a nada ni nadie. Es su forma de mirar a “personas, bebés, plantas o animales” admirando su belleza, peculiaridades nobleza lo que provoca los efectos a los afectados.


¿Cuáles son los efectos del mal de ojo?


Normalmente en adultos provoca dolores de cabeza, insomnio y falta de apetito generalmente. Sin embargo, en bebés y animales los síntomas suelen ser de mal estar generalizado, llantos, quejidos, dolor abdominal sin explicación médica, falta de apetito y escasa vitalidad. Mientras que en el mundo vegetal los síntomas son los de una planta sin flores o tenerlas secas, deshidratación, manchas oscuras y falta de rigidez.


¿Quiénes lo provocan y por qué?


Como he dicho antes un número muy reducido de “afectantes son conscientes de ello” y su intención es contraria a la creencia popular de provocar daño alguno. Son personas con una mirada concreta y sutilmente perceptible para el resto. Suelen pertenecer a un mismo grupo familiar por lo que podemos hablar de un “factor genético que predispone a tener esta peculiaridad”. Las personas que lleven gafas de vista y por motivos que desconozco, aunque puedan provocar este “mal” son incapaces de llevarlas a cabo, pues el hecho que halla un cristal entre sus ojos y la “víctima hacen de protección natural”. Por lo tanto, cualquiera que no las lleve es sospechoso/a de poder hacerlo.

El mal de ojo a lo largo de las distintas culturas
Este tema no solo afecta a las tres principales religiones monoteístas del planeta sino a toda corriente religiosa o espiritual a lo largo y ancho del mundo y su extensa historia. Las versiones son distintas pero los síntomas son los mismos desde que el mundo existe como tal. Puede que estemos hablando de una “tara genética” o una simple condición humana más.

Los cristianos recurren a los “amuletos o las llamadas protecciones” generalmente elaborados en conventos, iglesias o las llamadas “curanderas o mujeres que rezan”. Estas señoras se extienden por toda la extensión con esta influencia y consagran su vida con Fe de que el curar a los afectados es su sino en este mundo. Curan a personas creyentes y escépticas por igual, y sería muy fácil de argumenta que la cura se realiza por simple sugestión o casualidad, pero la realidad es que a un bebé o a una vaca no se le puede sugestionar a de repente sentirse bien nada más ser “rezado por la curandera”.

Curandera canaria rezando a un niño.


En el credo judío son reacios a aceptar que dicho mal exista y sobre todo que este pueda tener poder sobre los individuos. Pero hay una rama de ellos que creen que el patriarca Jacob lo evitó con una especie de amuleto con forma de mano humana con cinco dedos (algo que los judíos sefarditas introdujeron en España como la “figa o mano de color negra” que se les coloca a los recién nacidos con un imperdible a su ropa interior) creyendo que cada uno de estos dedos estaban “conectados a una fuente protectora para el ser humano”, no obstante el símbolo de la “universal
hierbera” también está presente en esta versión religiosa.


En el mundo musulmán y al ser este muy extenso hay distintos grados de superstición y aceptación o rechazo a creer en el “mal de ojo”. El talismán preferido es la “mano de Fátima” junto con “ojo de Dios u ojo turco”. La mano de Fátima colocada hacia arriba significa la “fuerza y el poder además de la propia bendición de quien la porta”, con la mano hacia abajo se considera que atrae a la “buena suerte y la prosperidad del lugar o persona que la lleve”. Hay una variante de este amuleto que incorpora el ojo turco en la base de la palma. Este cuplé de los dos símbolos juntos parece tener la propiedad de atraer “suerte, paciencia y amor, además de repeler al mal de ojo en sí mismo”. Al igual que los otros casos es muy importante el papel de la “mujer supuestamente destinada a combatir los síntomas de esta “afección”. En esta versión los dos símbolos juntos o por separado tienen la doble función “proteger o evitar y también como talismán con diversos usos”.

Hay diversas formas de objetos para el mismo fin a lo largo de la geografía humana y de su historia. Tales como lazos de diversos colores, collares de varios materiales, símbolos de piedra, vegetal o mineral. Cada vez que investigo este tema aparecen más y mas formas de combatir este “mal que afecta ya ha afectado desde el principio de los tiempos a todo lo que baña nuestro sol” sin dejar de lado la figura matriarcal que consagra gran parte de su vida a “eliminar las dolencias y síntomas de millones de personas, niños y animales a diario. Al parecer es el único símbolo común a toda cultura y época vivida por la humanidad y a estas mujeres les dedico este artículo con toda mi admiración y afecto por el papel vital que han desempeñado a lo largo de nuestra existencia.



Un abrazo y sobre todo Mucha Luz.

Fuente: Miguel Ángel Tarot.


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